Hoy en El Olivar comenzó una etapa difícil, pero necesaria.
Iniciamos el retiro de viviendas que presentaban fallas graves y que no entregaban las condiciones de seguridad que las familias merecen. Sabemos que demoler duele, pero más grave sería repetir errores que terminan afectando a las familias durante años.
Por eso, cada vivienda que hoy se retira abre paso a una solución nueva, segura y definitiva.
Después de más de dos años de espera, comenzamos una reconstrucción que parte desde cero, con permisos al día, estándares técnicos actualizados y materialidad trabajada junto a las propias familias.
No estamos levantando solo viviendas. Estamos reconstruyendo seguridad, dignidad y confianza.
Nuestro deber es acompañar a las familias hasta que recuperen la tranquilidad que perdieron y asegurar que el Estado no les falle nuevamente.
Hoy en El Olivar comienza la reconstrucción que las familias merecen.