Hoy cumplo un mes fuera del país.
Es difícil resumir en un tuit el torrente de emociones, satisfacciones y decepciones que conllevó dar este paso y creo que da hasta para escribir una crónica.
Solo les comento que en mi caso, la salida no era tan sencilla porque a la tragedia de dejarlo todo atrás: familiares, amistades, efectos personales..., se sumaba la necesidad de encontrar rápidamente atención médica, pues como mis más allegados saben, desde hace unos meses he vuelto a necesitar de una máquina para vivir. Pero era eso, salir, o arriesgarme a vivir lo que han sufrido personas como Atilio, que solo le permitieron atención médica de calidad cuando llegó al borde de la muerte.
Yo también casi no la cuento, pues llegué al país de destino con los pulmones llenos de agua, producto de no dializarme. Así que entre sacarme agua, toxinas y estabilizarme pasé ingresado varios días.
Pero acá sigo, en pie de lucha. Desde este lugar seguiré aportando con mis conocimientos en materia electoral y derechos políticos a fin de que este país no regrese a un pasado sangriento que nadie añora, pero tampoco que nuestro futuro sea estar condenados a vivir en una dictadura.
A los que hoy persiguen, acosan, acusan y reprimen, solo me resta decirles como les dijo
@Ruth_Lopez1977:
#TenganDecencia. Y a los que siguen allá en el terruño, dando la batalla contra la dictadura: no desfallezcan, "esto un día se va a acabar".