Elon Musk genera tanta confianza en sus inversores que una empresa que factura 19.000 millones y pierde 9.000 vale más que Microsoft y que Amazon.
SpaceX cruzó ayer los 3 billones de capitalización en after hours. La cifra no apunta a los cohetes, apunta a lo que irá encima de ellos: la inteligencia artificial en órbita.
La tesis es clars. Starlink ya es la mayor red de datos del espacio, miles de satélites enlazados sobre todo el planeta. Starship abarata tanto poner masa en órbita que vuelve viable lo que hoy suena a ciencia ficción: centros de cómputo en el espacio, alimentados por energía solar continua, refrigerados por el vacío, procesando los datos allí arriba en vez de bajarlos a la Tierra. Un satélite que ve, decide y actúa con IA propia vale mucho más que uno que solo retransmite.
Quien controle la energía, el lanzamiento y la red de datos en órbita controlará la capa física sobre la que correrá la IA del futuro. El mercado valora eso. Por eso pone tres billones sobre la mesa.