En shock y triste por lo de Juan Carlos Aragón. Me encanta el carnaval y se me ha caído un mito. Y bien caído está.
Solo queda apoyar siempre a la víctima. Duele pensar lo que ha debido pasar estos años. Cariño y reparación colectiva (si es que se puede ahora).
Esto sí lo cambia todo. Al menos en alguien que escribía letras con ese compromiso social, esto sí lo cambia todo.
Y una reflexión colectiva que va más allá de este caso: a nosotros, los hombres, con esto nos toca escuchar al feminismo. Aprender, desaprender, corregir y afrontar, sin punitivismo, pero sí con claridad.