Abrazo mucho a esta mamá, lo que vive es una realidad silenciosa en esta sociedad.
El colegio, la universidad y la familia nos prepara para un mundo que ya no va a existir cuando cumplamos sus requerimientos.
Ej: (de los últimos 30 años)
Antes (90s) solo era necesario “socialmente” graduarse del colegio, lo haces trabajas en una compañía y con los años ves que las nuevas generaciones ya tienen una licenciatura o un título de tercer nivel, gente más joven, no más preparada en la vida o con experiencia pero con un “título” que va a ser que ganen más que tú.
↪️ Luego esos mismos jóvenes, licenciados o con títulos de 3 nivel, continúan trabajando años en compañías y con los años ven que llegan los más jóvenes, con maestría (algo que no era requerido) y siendo más jóvenes y más inexpertos pero con título de 4 nivel ganan más.
↪️ Luego esos mismos jóvenes continúan trabajando años y ven que llegan los más jóvenes algunos con Doctorados (algo que antes era impensable), algunos con 3 idiomas desde el colegio y todos con manejo absoluto de las nuevas tecnologías y redes sociales, y siendo más jóvenes y más inexpertos pero con seguidores ganan más.
➡️Esto sucede a nivel mundial, porque los colegios, tu núcleo familiar y amistades cercanas ¡NO NOS PREPARAN! para la “Nueva Sociedad” nos preparan para la que existe en ESE momento.
Entonces SÍ, esto que se expresa en el post es una realidad, y abrazo a una mujer que es profesional, ha estado en el mercado laboral 30 años y ve como su hija al recién ingresar ya gana mucho más que ella.
⚠️Es cruel y casi inevitable vivir los cambios generacionales, pero en el “mercado” laboral hay una señal infalible -> Vean la malla académica de los colegios de “élite” y verán lo que el mercado está apuntando.
↪️Actualmente se enseñan 3 idiomas, diseño e innovación, ya no se da como tal clases de computación sino de manejo de nuevas tecnologías, salud mental, prevención de acoso entre otras cosas⚠️
M’hijita la economista (22) consiguió trabajo y, si hablamos de plata, va a ganar bastante más que yo que trabajo (mucho) hace 30 años. Dejando de lado el orgullo por su mérito que es total, me es difícil explicar hasta qué punto me alegra y me deprime en igual medida.