La administración Trump, la que vende "desregulación" ha hecho algo que ni Bruselas se atrevería... Flipante.
Igual ya te has dado cuenta, pero ayer disponíamos de la IA más potente jamás desplegada y hoy... ¡ya no!
Y no ha sido un fallo técnico. No ha sido un ciberataque. Ha sido el propio gobierno de Estados Unidos que la "ha desactivado".
Anthropic había lanzado Fable 5 y Mythos 5 hacía tres días.Millones de personas ya los usaban. Y anoche, sin más, una carta firmada por el secretario de Comercio, Howard Lutnick, los borró del mapa.
Lo curioso es a quién iba dirigida la orden. No prohibía el acceso a los estadounidenses. Lo prohibía a cualquier extranjero, dentro o fuera del país, incluidos los propios empleados extranjeros de la empresa. Y como ninguna compañía puede comprobar eso en tiempo real, Anthropic hizo lo único que podía hacer: apagarlo todo.
También para los americanos.
¿Y el motivo de semejante decisión de mierda?
Agárrate.
Alguien consiguió que el modelo leyera un código y corrigiera fallos. Ya está. Algo que cualquier modelo como OpenAI, los de Google, los de xAI también hacen.
Y aquí es donde deja de tener gracia.
Lo firma una administración que se presentó al mundo como la campeona de la desregulación. La que iba a liberar a la innovación del yugo burocrático. La que prometía ganar la carrera de la IA a cualquier precio. Esa misma acaba de hacer algo que ni Bruselas se ha atrevido a hacer: retirar de un plumazo un modelo de frontera ya desplegado.
La coherencia, para otro día.
Porque si basta un fallo menor para fulminar un producto comercial, ningún modelo de vanguardia tiene seguridad jurídica en Estados Unidos. Ni Anthropic. Ni OpenAI. Ni Google. Ni xAI. Quien construye la frontera tecnológica queda a merced de una sospecha y un sello oficial.
Y mientras tanto, ¿sabéis quién no se va a poner ni una sola de estas puertas al campo?
China.
Allí no habrá una carta a las cinco de la tarde apagando el mejor modelo del país. Llevamos años criticando a Europa por asfixiar la innovación a base de regulación, y ahora el supuesto faro de la libertad de mercado copia el manual europeo. Ponemos puertas al campo, nos disparamos en el pie, y el que corre solo y sin frenos es Pekín.
Parecemos tontos a las tres.
No castigan a una empresa. Reescriben las reglas para toda una industria. Y de paso, le regalan ventaja al único rival que jamás se autoimpondrá un freno parecido a pesar de ser un país represor. Pero si obtiene algo "abriendo" sus modelos de IA, lo abrirá.
Estamos tontísimos.
A mí lo que me inquieta no es la orden de hoy. Es la facilidad con la que se ha firmado.
Porque resulta que la libertad de mercado también tiene interruptor. Y acabamos de descubrir que lo aprietan los mismos que juraban no tenerlo.
Aquí lo que se intenta es que unos modelos tiren y otros no. Y que lo del tecnofeudalismo solo sirve dependiendo quien lo ejerce.