Hoy nos dejó Taty Almeida, una mujer enorme que transformó el dolor más profundo en una lucha incansable por la memoria, la verdad y la justicia.
Fue el ejemplo de cómo las mujeres, desde el coraje, el cuidado y la templanza, marcaron la política de nuestro país y se convirtieron en un faro para la protección de los derechos humanos.
Su legado nos compromete a seguir defendiendo la democracia. Un abrazo fuerte a sus seres queridos. Hasta siempre, Taty.