A la cantora Totó La Momposina le debemos la candela viva del Caribe. Hoy la despedimos con gratitud por sembrar dignidad, memoria y alegría con su música.
Que su legado siga vivo en cada tambor, en nuestros mares y ríos, que siga iluminando nuestros corazones y que resuene en las vidas de los pueblos que cantamos contra el olvido.
Paz y amor a sus seres queridos, expreso mi solidaridad y más sentidas condolencias en este momento de dolor.
¡Descanse en paz maestra, sus ritmos serán eternos para Colombia y el mundo!