Para repudiar lo ocurrido en los juegos olímpicos, no pienso verlos ni tomar parte de ellos de ninguna manera. En conciencia, no puedo ver los juegos de una organización que insulta mi fe y a Jesucristo.
Me gustaba verlos en el pasado, pero luego de lo sucedido en París donde se insultó fuertemente a Nuestro Señor, no pienso ver los Juegos Olímpicos ni fomentarlos.
Si yo fuese uno de los atletas cristianos, creo que consideraría seriamente no competir como protesta a la blasfemia llevada a cabo por el patético gobierno francés.
No pueden ocurrir estas cosas y quedarnos cruzados de brazos como si NADA HUBIESE PASADO. Hay que mostrarles a estos corruptos blasfemos que estas blasfemias tienen consecuencias.
Obviamente, no vamos a quemar París (como harían los musulmanes si se blasfemara contra su credo) ni lastimar a nadie porque somos gente pacífica. Pero no somos pacifistas. Lo ocurrido en los juegos olímpicos merece oración y acción.
Recemos por la conversión de los blasfemos que hicieron este terrible mamarracho, pero también expresemos nuestro repudio con acciones concretas.
Por lo tanto, mi modo de expresar mi rechazo a tal iniquidad es NO MIRANDO NADA QUE TENGA QUE VER CON LOS JUEGOS OLÍMPICOS. Quien quiera unirse a esta iniciativa, bienvenido sea. Que los organizadores sepan que ante el insulto a nuestra fe, sus acciones no van a quedar impunes.
Bendiciones para todos.