Dios santo…
Una persona buena, de las que cada vez quedan menos, y encima, con esa edad, aún se esforzaba por ayudar a los indefensos. Y algún desgraciado, que no se merece disfrutar de lo que le ha quitado a ese señor, anda suelto como si nada
Somos muchos los que lamentamos que esta triste historia se silencie por los medios y la indiferencia general.
Los que amamos a los animales y los cuidamos tenemos el corazón hecho pedazos.
La maldad anda suelta. Cuidado.