Un buen político, un político de corazón, que está dispuesto a dedicarse con seriedad a la política, sabe que en política no
"debería" tener nada que perder y no "debería" tener nada que ganar y, si no lo sabe, por lo menos debe intuirlo.
Dedicarse a la política es una cosa muy seria (y hasta peligroso en algunos casos); lo hemos observado con el paso de los años:
Quien se dedica a la política recibe insultos, agravios, amenazas.
Basta con que se atreva a inscribirse a unas elecciones y no faltará quien se dedique a buscar al más mínimo error de su vida para "echárselo en cara" y habrán quienes lleguen amenazar sus afectos, sus intereses, lo que es valioso para él.
¿De cuántos casos hemos escuchado de candidatos que, habiendo ganado unas elecciones, tuvieron que renunciar a "cobrar" porque sus familiares, sus amigos, sus socios, fueron amenazados por la persona o el partido que perdió las elecciones?
Ganar y cobrar supone muchas cosas:
- Negociaciones serias previas a un cronograma electoral.
- Entendimiento de que se deberá gobernar para todos y no solo para quienes votaron por él.
- Comprensión de que lo primero debe ser la gente y la solución de sus problemas reales.
- Saber ganar y perder, manteniendo una actitud incluyente, abierta al diálogo (antes y después de las elecciones), sabiendo que hay fuerzas políticas adversas en todo el territorio nacional que administran gobernaciones, alcaldías y parroquias y esperan disponer de los recursos necesarios para el sostenimiento de sus propios planes de gobierno territorial.
- Sobre todo, estar claro en lo que afirme al principio: lo más valioso, en el corazón de ese político, tiene que ser el país: ni familia, ni amigos, ni bienes, ni socios, ni empresas, NADA puede ser más valioso que el país. NADA. Se debe saber que, el día que ganes las elecciones, recibirás llamadas y mensajes diciéndote que "si no renuncias" irán por lo tuyo y por los tuyos, que "si no renuncias" te quitarán TODO. Y, ese político, deberá estar clarísimo en que, quienes lo eligieron, quienes depositaron su confianza en él, esperan que "cobre", que sea valiente, que supere sus miedos y que asuma el gobierno con TODAS sus consecuencias. Eso es no tener "nada" que perder.
¿Y no tener "nada" que ganar? Es aún más importante: ese político debe estar claro: si su aspiración es llegar a robar, enriquecer a su familia y a sus amigos y socios y dejar al país más empobrecido, entonces que no se presente.
Ese político debe entender que, si en el fondo, no es más que un vulgar ladrón y corrupto que sólo quiere desvalijar al país para llevarse la plata y comprar mansiones, yates y joyas en países cuyas economías sí están bien, y así enriquece aún más a ese país mientras empobrece al suyo, entonces está bien pelao e, insisto, NO DEBERÍA PRESENTARSE.
Un político verdadero debería tener un sueldo digno, una casa decente y un auto que funcione bien, eso debería ser suficiente. No mansiones, ni yates, ni relojes, zapatos o joyas que insultan el sueldo de los ciudadanos de su País.
Esa es mi forma de pensar, eso es lo que creo que es un BUEN POLÍTICO, eso es lo que considero importante y por lo que mi consigna como candidato a la Presidencia de Venezuela es "CORRUPCIÓN CERO".
Ya me diran: "mentiroso", "alacrán", y me cundirán a groserías porque postularme afecta sus intereses políticos. Y vendrán a decir que "no tengo la formación, ni la experiencia" y que "cuántas empresas he administrado" y montones de cosas más (incluyendo amenazas, burlas y bloqueos). Todo eso me "resbala".
Me postulo por el país, por mi amada Venezuela. Es lo que llevo en el corazón.
Saludos Cordiales 🤝