Mi amigo policía me contaba ayer que Madrid está al límite con tanto evento multitudinario: la visita del Papa, los conciertos de Bad Bunny, la Feria del Libro, pronto el Orgullo, las fan zones del Mundial y luego la Fórmula 1.
Millones de personas pasando por la ciudad y una presión enorme para los cuerpos de seguridad.
Hacen un trabajo extraordinario, pero por mucho que se esfuercen, nadie puede controlarlo todo con esta cantidad de gente. Es una suerte que no haya pasado nada grave.