Pehuajó le rindió homenaje a Diego en 2014, y hoy a 40 años de aquel gol maravilloso a los ingleses, nos vuelve la misma emoción.
Quiero hablar de la felicidad que nos dio, su empatía con el pueblo, ese aura que tenía. Obvio que era mucho más que el mejor jugador del mundo, no hay que compararlo con nadie, porque Diego no fue solamente un futbolista: fue un fenómeno social, cultural y popular. Fue la voz de millones, el abrazo de un pueblo entero. Maradona es y será para siempre un sentimiento popular.
Por eso también quiero agradecer el emocionante homenaje que realizaron los All Blacks, un gesto que recorrió el mundo y que demostró la dimensión universal de Diego.
Y ojalá que quienes hoy representan a nuestro fútbol estén a la altura de su legado. Le pido a Claudio Tapia y a los jugadores de la Selección Argentina que le rindan el homenaje que merece el más grande de la historia.
Gracias por tanta felicidad, Diego. Tu pueblo no te olvida. Jamás.