Nadie conoce la causa del descarrilamiento, pero sí se sabe que los fallecidos no los ha causado el descarrilamiento, sino la mala suerte de que otro tren pasaba justo en sentido contrario.
Y aquí está este grandísimo hijo de puta politizando esta tragedia para culpar al gobierno
Como toda España, sigo con atención y desolación las informaciones del accidente ferroviario de Córdoba.
Roguemos ya por las víctimas, y espero que toda la capacidad del Estado esté trabajando para atender a los heridos.
Por desgracia, y lamento decirlo, como en tantas catástrofes que nos han golpeado estos años, no puedo confiar en la acción de este gobierno. Nada funciona bajo la corrupción y la mentira. Espero que la profesionalidad y la entrega de los servicios de emergencia y sanitarios suplan la incapacidad manifiesta del poder político.