Así empezó la dictadura en Argentina con la excusa de combatir subversivos: se flexibilizó el uso de la fuerza por seguridad y luego terminan apareciendo desapariciones y ejecuciones.
El problema de este facho no es solo que ignore la historia; es que maneja discursos fascistas.
Que los policías tengan que regirse bajo la misma ley de legítima defensa que un ciudadano común es un completo absurdo.
Imagínense a un policía en Crucitas que, para defenderse, tenga que ponerse a pensar en todos los requisitos de la legítima defensa. Es un sinsentido.
En un caso como Crucitas, donde hay personas invadiendo propiedad privada, donde se sabe que operan grupos criminales y donde existe un riesgo real para las autoridades, debería existir una legislación especial, similar a la que aprobaron en Polonia, donde se autorizó el uso de fuerza letal en la frontera bajo ciertas circunstancias.
Y si existe alguna “convención de derechos humanos” que firmamos y que no permite eso, entonces habría que salirse. Al final de cuentas, una gran parte de nuestros problemas viene precisamente de todo lo que hemos firmado en materia de derechos humanos.