9 de marzo de 2021. El Consejo de Ministros aprueba el rescate.
Conviene tener clara la dimensión de lo que pasó ese día.
Una aerolínea con una flota reducidísima, un 0,03% de cuota en rutas España-Iberoamérica, deuda pendiente con la Seguridad Social y dueños venezolanos investigados por Estados Unidos consiguió 53 millones de fondos públicos.
Por ley, esa empresa no podía cobrar nada.
Lo que documentan los informes de la UDEF es cómo se fueron sorteando, uno por uno, los filtros que en teoría tenían que haberlo impedido.
El primero, estar al corriente con la Seguridad Social a 31 de diciembre de 2019.
La Tesorería informa al juzgado, en respuesta al requerimiento judicial, que Plus Ultra arrastraba en ese momento una deuda viva de 451.954 euros, generada entre julio de 2017 y mayo de 2020.
Sin embargo, Plus Ultra presentó a la SEPI dos certificados fechados el 20 de agosto de 2020 diciendo lo contrario, que no debía nada.
La propia UDEF lo describe como “datos falsos aportados a la SEPI” para sortear el filtro. Sin esa falsificación, el expediente ni se podía haber tramitado.
El segundo, la información que circulaba dentro del proceso.
El 26 de febrero de 2021, Julio Martínez Martínez ya felicita a Camilo Ibrahim Issa, accionista venezolano de Plus Ultra, por “la próxima obtención del préstamo”.
El problema es que el Consejo Gestor del FASEE, el órgano técnico que tiene que decidir, no se reúne hasta el 2 de marzo, y el Consejo de Ministros no aprueba hasta el 9.
Alguien dentro del Estado le filtró el resultado, con fecha y todo, antes de que la decisión existiera formalmente.
El tercero, el propio expediente del rescate. Cuando el juez le pide a la SEPI toda la documentación, llegan carpetas vacías, archivos que no abren y correos completos del periodo desaparecidos.
Cuando el juez insiste y reitera el requerimiento, la segunda respuesta llega aún más incompleta que la primera, con menos archivos.
Faltan documentos básicos de la fase de concesión.
Y el cuarto lo cuentan ellos mismos.
Roselli a Reyes, hablando de qué responder a la SEPI sobre el préstamo de Panacorp: “Ya sabes, un poco más de maquillaje, como ya dijimos la otra vez”.
Maquillar la información oficial al organismo que estaba evaluando si darles 53 millones.
Cuatro filtros sorteados, todos en la misma dirección, todos compatibles entre sí.
Llamar a esto un rescate, visto lo visto, es ser muy generoso.