¿Es irregular que un medio de comunicación investigue y reporte sobre el accionar de otros periodistas o medios?
No. Todo lo contrario: es absolutamente deseable. Resumo porqué 👉🏼
El periodismo es un oficio privado, pero de interés público. Su fin último es vigilar al poder (político, económico, etc), y traer a la luz información de interés público que de otra manera no sería conocida por los ciudadanos.
El periodismo es público por definición: porque existe para ser difundido. Quienes lo ejercen, entonces, no solo están en el ojo público, sino que realizan una labor que implica una enorme responsabilidad social. Si alguien no quiere ser sujeto de escrutinio público, puede dedicarse a una labor privada, digamos: fontanero, o cirujano vascular periférico.
Es un contrasentido pretender vigilar y llamar a cuentas al poder, en público; pero no rendir cuentas al público, y buscar que la calidad de su trabajo no sea vigilada.
Cuando los medios de comunicación se vigilan y examinan entre sí, contribuyen a elevar estándares profesionales, reforzar la transparencia y corregir distorsiones, o imprecisiones, que pueden afectar el debate público. A esto se le llama "rendición de cuentas horizontal".
Este "control cruzado" no solo no es raro ni atípico, es absolutamente normal en democracias medianamente funcionales. No me tiene que creer, puede revisar por su cuenta casos recientes fácilmente localizables, como el
#televisaleaks revelado por Aristegui Noticias, sobre Televisa. El esperpéntico caso Salinas Pliego, que involucra a TVAzteca, ampliamente reportado por otros medios mexicanos y globales. El fact-checking de Aos Fatos, en Brasil, sobre los contenidos de la plataforma Joven Pam. Las investigaciones de Chequeado sobre los diarios Clarín y La Nación, en Argentina. La constante vigilancia del ecosistema de centro y centro-izquierda, sobre los medios de ultra-derecha, y viceversa, en España o Alemania. Y un largo etc.
También existen organizaciones “watch-dogs” completamente dedicadas a la vigilancia de la labor de la prensa (como
@FAIRmediawatch o
@AllSidesNow), plataformas que comparan medios, enfoques y abordajes (como
@Ground_app) y numerosos institutos académicos con funciones similares.
Entonces no hay que brincar cuando el suelo está parejo. Los periodistas en ejercicio, como figuras públicas, están sujetos (y deben aceptar) a un escrutinio particularmente acucioso. Así lo ha determinado también nuestra jurisprudencia.
¿Cuál es la solución? La receta de siempre: un ejercicio transparente y riguroso en sus datos y sus fuentes, y sólido en su apego a la verdad, que resista el cuestionamiento cuando llegue. Y ojalá siga llegando.