Folleto de Alejandro Ríos, marxista-leninista del Ecuador, ha participado en la Escuela de Cuadros de Venezuela y dirige el trabajo ideológico del pcmle.
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74 páginas.
En el "socialismo del siglo XXI" lo cuestiona por considerarse una propuesta reformista y no revolucionaria. La crítica central señala que este modelo no plantea una ruptura radical con el capitalismo, sino más bien una convivencia o adaptación dentro de sus estructuras.
En primer lugar, se critica que prioriza la democracia participativa dentro del marco burgués, sin destruir el aparato del Estado capitalista. Para el marxismo-leninismo, esto es insuficiente, ya que sostiene que es necesario establecer la dictadura del proletariado como fase de transición hacia el comunismo.
También se cuestiona el énfasis en la economía mixta, donde coexisten propiedad privada y estatal. Desde esta visión, mientras exista propiedad privada de los medios de producción, persisten las relaciones de explotación, por lo que no puede hablarse de socialismo real.
Otro punto clave es la crítica a su enfoque ideológico: el socialismo del siglo XXI es visto como difuso y poco científico, alejándose del materialismo histórico y dialéctico. Se le acusa de incorporar elementos eclécticos (nacionalismo, populismo, humanismo abstracto) en lugar de mantener una línea teórica clara basada en Marx, Engels y Lenin.
Finalmente, se señala que este modelo tiende a depender de liderazgos carismáticos y procesos electorales, en lugar de una organización revolucionaria del proletariado, lo que limita su capacidad de transformar estructuralmente la sociedad.
En resumen:
La crítica marxista-leninista considera que el socialismo del siglo XXI no supera el capitalismo, sino que lo reforma, careciendo de una base teórica sólida y de una estrategia revolucionaria coherente.