La trampa de Engie a Bélgica
Los medios españoles nos van a vender la nacionalización de las nucleares belgas como una decisión voluntaria y hasta exitosa del Gobierno belga.
Es falso. Es una decisión de un Gobierno metido en una trampa y de la traición de una empresa (Engie), que se aprovecha de un gobierno contra las cuerdas.
Les cuento.
En 2003 el Gobierno belga aprobó que los reactores nucleares se cerrarían al cumplir 40 años. Es decir, todos apagados en 2025. Durante los últimos 10 años los reactores han estado enciende-apaga-enciende-apaga continuamente por problemas graves, entre ellos fisuras en las cubas de contención.
La decisión de 2003 no fue acompañada de una inversión acorde en renovables (lo que sí hizo España, entre otros) y llegados a 2022 (y ahora igual) el mix eléctrico del país todavía dependía en más del 50% de la nuclear.
Ante esa situación y la guerra en Ucrania en 2022 se decidió que dos de los siete reactores (Doel 4, al lado de Amberes, y Tihange 3, justo al lado de la subida al Muro de Huy donde ganó varias veces Alejandro Valverde la Fleche Wallone) no se cerrarían en 2025, sino en 2035. El año pasado se suspendió todo el apagón nuclear.
Pero para prolongar hay que hacer reformas, y Engie, la propietaria que se hizo con los reactores tras su privatización y que lleva décadas ganando dinero a espuertas con ellos, decidió que no, que pasaba de prolongar, que lo pagara el Estado.
Es lo mismo que las eléctricas españolas intentaron hacer con Garoña y Rajoy las mandó a la mierda y cerró Garoña. Correctamente. Pero a Rajoy no lo tenían cogido por las pelotas como sí tienen al gobierno belga, con todavía más del 50% de la electricidad del país saliendo de la nuclear.
Bélgica no puede cerrar los reactores porque no tendría suministro suficiente y la empresa propietaria se niega a poner el dinero de las reformas para prolongar.
Solución: el Gobierno nacionaliza los reactores y todas las actividades relacionadas. Es decir, Engie desaparece cuando toca reformar y no estará cuando toque desmantelar (como estaba en el contrato cuando se privatizó) y gestionar los residuos durante miles de años. Lo hará el Estado. Como pasará en todos los países (ay Francia, vas a pagar impuestos a la nuclear miles de años después de que desaparezca) que no hayan hecho los deberes para quitarse de encima los reactores.
Una empresa pública belga se hará cargo de los reactores, de su personal, de todos los activos y pasivos de Engie en Bélgica, de las obligaciones de desmantelamiento, de los residuos, todo. Y además va a tener que pagar a Engie por eso. Porque de lo contrario Engie simplemente los apagará. En octubre debe haber un acuerdo definitivo tras un principio de acuerdo en abril.
El primer ministro Bart De Wever dijo que Bélgica opta por "energía segura, asequible y sostenible". En realidad, Bélgica no opta. No le queda otra opción.
Los gobiernos belgas desde 2003, con el de Verhofstadt como principal responsable, pero también Leterme, Di Rupo y Michel, no hicieron sus deberes. Ahora nos comeremos los reactores y pagaremos en impuestos los beneficios de una empresa privada francesa.
Y claro, el ministro lo vende como un éxito.