En el pais de la biblia en el escudo.
Un video que circula en redes sociales volvió a poner en el banquillo el accionar de la Policía Nacional. Las imágenes, grabadas por la propia conductora desde el interior de su vehículo, muestran a un agente uniformado hurgando en una cartera y entre las pertenencias de la mujer en plena vía, sin que en la escena se ofrezca explicación alguna del motivo de la requisa. La publicación, que en pocas horas superó las 15 mil visualizaciones y acumuló cientos de comentarios, encendió la indignación: usuarios calificaron el episodio como “macuteo en su máxima expresión”, exigieron saber con qué orden se revisaba el vehículo, denunciaron que la policía persigue al ciudadano común mientras ignora el delito real, y advirtieron que escenas así espantan al turismo, recordando que en el propio clip una visitante extranjera asegura que no piensa volver al país.
El reclamo no es menor desde el punto de vista legal. El Código Procesal Penal dominicano permite inspeccionar un vehículo, pero bajo condiciones precisas: que exista una sospecha razonable y que en los registros colectivos o preventivos se informe previamente al Ministerio Público, además de levantar un acta firmada que garantice el debido proceso. En la práctica, esa frontera entre la “sospecha razonable” y el abuso se difumina con facilidad, y cada video de una requisa sin explicación alimenta la percepción de que el uniforme se usa más para intimidar, y en el peor de los casos para extorsionar, que para investigar. Mientras la institución no transparente cuándo y por qué detiene, el costo no lo paga solo el ciudadano revisado, sino la confianza pública y la imagen de un país que depende, en buena medida, del turista que promete no regresar.