Me siento perdida y flotante en el mundo. Me encuentro tomando una siesta de dos horas a las cuatro de la tarde.
Despierto pesada y alrededor mío están mis perros, cómo cuidando de mi con mayor devoción que en cualquier otro momento de mi vida.
No estoy tan perdida entonces.
Un acto de amor doloroso, a veces es no decir te quiero, te amo, te extraño. ¡Ven para acá! Ufff, dejar vivir y dejar ser feliz a quienes amamos aunque no sea con nosotros. Eeeeimeen!