Les voy a decir otra verdad; en el estadio sí había ambiente, pero se sentía raro. Había mucho invitado especial ( como yo ) que no necesariamente iba por pasión al fútbol.
Creo que encarecieron tanto la experiencia de asistir que mucha gente que sí vive el fútbol desde el corazón se quedó fuera. Y quienes estábamos ahí, aunque agradecidos y emocionados, no siempre supimos generar el ambiente que un partido así merece.
Yo, por ejemplo, no usé el celular, apenas tomé dos fotos e intenté disfrutar el momento. Pero siendo sincero, no di el ancho como aficionado al fútbol. Lo di como mexicano: se me hizo un nudo en la garganta durante el himno, me emocioné al ver nuestra bandera y sentí orgullo de estar ahí. Pero cuando rodó el balón, no lo viví con la intensidad de quien sigue este deporte toda la vida.
Y estoy seguro de que había muchos como yo.
Es una lástima que gran parte de las gradas no estuvieran ocupadas por quienes verdaderamente aman el fútbol, porque son ellos quienes convierten un estadio en algo mucho más grande que un simple partido.