La sociedad no debería prestar atención a nada que diga este sicópata, sociópata y despiadado, que viene a reactivar el dolor de una familia y de la sociedad, en un rol de celebridad. Mil veces maldito, mal nacido. Tu lugar es el averno dantesco. El “palo periodístico” no debería estar huérfano de ética ni de principios ontológicos, carajo.