Hoy hemos tenido que escuchar a Emiliano García-Page (PSOE), delante de la embajadora de Francia, en una importante empresa del sector agroalimentario, afirmar que China nos respeta mientras que EE. UU. nos desprecia e insulta.
Resulta escandaloso que quien presume de moderación y de defensa de las libertades elogie a un régimen comunista que persigue la disidencia, censura la información y aplastó a los estudiantes en Tiananmen.
Más de 42.000 millones de euros en importaciones chinas frente a apenas 6.000 millones en exportaciones españolas. Un desequilibrio comercial enorme que perjudica a nuestra industria y a nuestros productores. Con EE. UU., el balance es positivo, a pesar de las estupideces de Page.
Que pregunte por las prácticas reales del régimen chino antes de mostrar ese grado de ignorancia. La dependencia del bipartidismo con China es preocupante. ¿Qué habrá detrás?