¡Guayaquil merece respuestas!
Los recursos públicos deben servir a los ciudadanos, no a proyectos de poder.
Utilizaron una empresa pública municipal financiada por todos los guayaquileños como una verdadera sala de espionaje, desviando recursos y capacidades que siempre debieron estar al servicio de la seguridad ciudadana. Con la anuencia del entonces presidente del Directorio de Segura EP Fernando Cornejo, mano derecha de Aquiles Álvarez, ambos al servicio y disposición de Rafael Correa; en noviembre de 2024 se instaló una “sala espejo” -SOLICITADA FORMALMENTE MEDIANTE CORREO ELECTRÓNICO INSTITUCIONAL- en las oficinas del Municipio de Guayaquil, mientras la ciudad enfrentaba múltiples problemas en seguridad.
En lugar de concentrarse en las funciones de coadyuvar en el orden y control del espacio público, competencias que sí corresponden al ámbito municipal, montaron una estructura con acceso privilegiado a los sistemas de videovigilancia. La conexión se realizó mediante un enlace privado de datos instalado en 2024 y operaba a través de diversas plataformas tecnológicas, una de ellas directamente vinculada a TELCONET, empresa cuya relación pública todos conocen.
Los accesos fueron entregados a Franklin Asqui con perfil de administrador, otorgándole la capacidad de visualizar cámaras en tiempo real, manipular equipos PTZ, acceder y descargar grabaciones históricas, instalar software y consultar información georreferenciada de toda la red de videovigilancia.
Lo más grave es que se habría utilizado una infraestructura pagada con recursos públicos para fines ajenos al interés ciudadano. Nunca les importó Guayaquil, siempre estuvieron más preocupados por acumular poder, información y control político.
Cuánto le ha costado a Guayaquil esta forma de hacer política!
Cuánto daño se le ha hecho a la ciudad al poner intereses particulares por encima de la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos!