El votante de Abelardo Espriella, a partir del 8 de agosto que tome posesión, tiene prohibido quejarse por cualquier acto de corrupción o escándalo del nuevo gobierno. Si fue capaz de votar por un gaticida, estafador, charlatán, misógino, homofóbico y aporofóbico, tiene que aprender a defender corruptos y tragarse el escándalo. Están advertidos. Votaron con el prontuario y se lo tendrán que tragar.