Me gusta la gente que cambia de formas.
Los que cambian de parecer, los que cambian incluso de piel.
Me gusta la gente que salta al vacío, sin otro paracaídas que su propio latido.
No se amoldan a lo estático ni se aferran a creencias.
No son presos de su mente, ni mendigan pertenencia.
Me gusta la gente libre.
Los que andan por la vida siendo, y se transforman tanto que no hay otra opción que conocerlos de nuevo.
Y no le temen a lo que digan y no se casan con pensamientos, y son valientes por desafiarse y son amantes del paso del tiempo.
Y como el árbol que cambia de hojas, son pura vida en movimiento.