Decía el poeta en su elegía:
(…)
Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos Y siento más tu muerte que mi vida.
(…)
te queremos Tara.
No existen palabras para expresar lo que has sido, eres y serás para nosotros. Si Sonorama, tu Sonorama existe es por seres únicos como tu que nacieron para cuidarnos y hacernos un poco mejores.