Dos de las muchas conchas marinas Pleuroploca gigantea (proveniente del Atlántico) descubiertas en por el equipo del arqueólogo Sergio Gómez en el túnel de la Serpiente Emplumada. Formaron parte de una ofrenda depositada alrededor del 250 d.C.en este túnel que fue la representación del inframundo mesoamericano.
En la primera aparece un guerrero o cazador que lleva un lanza dardos, una barba falsa, y tiene cierta influencia maya.
En la segunda se aprecia un bulto mortuorio, donde claramente se ve el rostro (o máscara) del fallecido. El estilo de la representación se parece a los presentes en los códices mixtecos del posclásico, aunque también existen representaciones similares en la zona maya.