El viernes colocaron los andamios y los cubrieron con una lona. Anoche unos operarios quitaron las letras recientemente añadidas a la fachada, “The Donald J Trump and”, para devolverle al palacio de congresos de la ciudad de Washington su nombre original: “The John F Kennedy Memorial Center for the Performing Arts”. Seguían una orden del juez Christopher Cooper que había dictado la siguiente sentencia: “el Congreso fue quien decidió el nombre y solamente el Congreso puede alterarlo o cambiarlo.”
En diciembre, Trump despidió a los miembros del consejo del centro Kennedy y puso en su lugar a leales. Estos últimos votaron por unanimidad añadir el nombre de Trump a la institución. Empezaron a producirse cancelaciones de conciertos programados en protesta de los artistas. Para disimular el fracaso, los consejeros decidieron cerrarlo por 3 años para llevar a cabo necesarias reformas. El juez sentenció que el cierre era ilegal y que el nombre de Trump debía de ser eliminado de la fachada. Para muchos, un gesto de alivio contra la forma dictatorial de gobierno que está imponiendo Trump.