Piso 24, toda Buenos Aires en mis ojos.
Cientos de ventanas, luces encendidas y apagadas; cada una representa sueños, metas, frustraciones.
Cada una es una representación de la Unidad Divina, que nos hace ser de la misma esencia, pero diferente envase.
Un mundo distinto por cada ventanita, una realidad diferente; pero en la que la mayoria busca lo mismo.
Una vida plena, abundante, y libre de preocupaciones, felicidad.
Queria lo mismo antes; una vida feliz.
Hasta que me levanté un dia y me di cuenta que la vida era deber; y cuando me acosté de nuevo, me di cuenta que el deber correcto es la fuente de la felicidad.