El caso de Pablo Gómez es un gran ejemplo de cómo funciona la política en Honduras.
El chico participó como candidato a diputado suplente, después de ceder la titularidad al doctor Umaña y resulta ahora que no está inscrito y lleva su rato esperando que se honre el voto de los liberales.
Pero Pablo no es un influencer, no tiene apellido rimbombante ni buenos conectes; sólo es un joven que se cobija en su derecho constitucional de ser electo.
Por eso a los líderes del partido se las pela, no tienen tiempo de resolver un asunto que les tomaría un ratito. Y eso es una pena, porque eso evidenciaría que de líderes tienen poco, ya que olvidan que cada elección suma 400 mil nuevos electores que al ver cómo trata el Partido Liberal a los chavitos, se la van a pensar…
Y si estos líderes son incapaces de resolver algo tan pequeño a uno de los suyos, ¿cómo diablos se atreven a prometer en campaña resolver todos los pijeos del país?
¿Quién levanta la mano que debe levantar y arregla esto ya y pasa a lo siguiente?
@JorgeCalix , ¿podés intervenir y resolver?
@yanirosenthal , ¿un apoyo allí?
@RobertoContreM , ¿puede hacer uso de su autoridad y aplicar un poco de justicia?
@drcumana , ¿puede apretar la campaña por su suplente?
¿
@SalvaPresidente ? ¿Algo que aportar?
Ni conozco a Pablo, por si se preguntan… sólo quiero que el cipote no sea otro al que le arrebataron su puesto, como a tantos en todos los partidos.