Vamos a demoler otro mito oxidado mas del peronismo (del cual Villarruel es ultra fanatica como buena estatista socialista que es), Peron no desarrolló un carajo la industria metalúrgica.
La empresa estatal Somisa es creada en 1947. Para 1955 la produccion siderurgica se habia desplomado y apenas estamos por arriba de 1945. Chile, Brasil y Mexico nos habian pasado por arriba.
Dato de color: Peron intentó obtener un prestamo del EXIM Bank por 60 millones de dolares para crear la planta de San Nicolas pero los estadounidenses se lo negaron porque sus empresas en el pais no podian girar dividendos por el cepo al dolar.
Un día como hoy, la Argentina daba un paso fundamental hacia su verdadera soberanía con la creación de la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina (SOMISA). Nació así un pilar estratégico para nuestra independencia, forjado bajo la premisa de que una Nación no puede ser libre si depende de voluntades extranjeras para construir su propio destino.
Detrás de esta colosal obra de la ingeniería y la producción estuvo la visión patriótica de un soldado ejemplar: el General Manuel Nicolás Savio. Como militar e ingeniero de la Patria, el General Savio comprendió que la defensa nacional y el desarrollo industrial eran dos caras de la misma moneda.
El General Savio nos enseñó que no hay soberanía real sin industria pesada. Si dependemos de otros para fundir nuestro propio acero, renunciamos a ser los dueños de nuestro destino.
SOMISA no fue solo una fábrica; fue el testimonio vivo de una Argentina que pensaba en grande. Allí, bajo la disciplina, el conocimiento técnico y el sudor de miles de compatriotas, se templó el acero que levantó nuestras industrias, nuestras defensas y nuestros hogares.
La obra del General Savio también recuerda el aporte fundamental que realizó el Ejército Argentino al proceso de industrialización del país, formando cuadros técnicos, impulsando proyectos de largo plazo y contribuyendo al fortalecimiento de capacidades estratégicas para la Nación.
Mi reconocimiento al General Manuel Savio y a todos aquellos que entendieron que la soberanía también se defiende con las chimeneas encendidas, produciendo y honrando el suelo nacional.