El siglo XXI sumó un quinto territorio en disputa geopolítica a los cuatro de siempre: los datos. Es el primero sin coordenadas, sin frontera que defender ni mapa que trazar, y por eso es el más difícil de percibir como amenaza. Quien controla el algoritmo administra el secreto, decide qué información recibe cada ciudadano y conoce los deseos y los miedos de millones de personas incluso antes que ellas mismas.
Con esos datos se entrena el instrumento de dominación más eficaz jamás construido. Una inteligencia artificial que no nació acá, que no responde a leyes argentinas ni reconoce más límites que los que le fijaron sus dueños. ¿Qué es la soberanía cognitiva y por qué es la condición para defender todo lo demás?
Cabaret Voltaire con Gastón Duek
“La última frontera: Soberanía cognitiva”