Muy pronto harán eso con las personas. De hecho ya se utiliza con algunos reos.
Pronto será una nueva forma de exclavitud.
Peter Thiel invirtió en una startup que ponía collares inteligentes a las vacas.
A primera vista parece una de esas ideas absurdas que aparecen en una reunión y que nunca llegan a ningún sitio.
Pero hoy esa empresa vale más de 2.000 millones de dólares.
Y cuanto más investigas cómo funciona, más sentido tiene.
Todo empieza con un collar solar conectado a una red de antenas y a una aplicación en el móvil del ganadero.
En lugar de construir vallas físicas, el ganadero dibuja una valla virtual sobre un mapa y el GPS del collar mantiene a cada animal dentro de esa zona.
Cuando una vaca se acerca al límite:
→ El collar emite una señal sonora
→ Activa una pequeña vibración
→ Le indica hacia dónde debe moverse
Las vacas aprenden estas señales en pocos días.
El resultado es que un ganadero puede mover un rebaño completo simplemente desplazando una línea en una pantalla.
→ Sin abrir puertas
→ Sin instalar kilómetros de vallas
→ Sin recorrer continuamente el terreno
Pero los collares son solo una parte de la historia.
Mientras las vacas pastan, el sistema está registrando información constantemente:
→ Movimiento
→ Actividad
→ Comportamiento
→ Estado físico
Hasta 5 lecturas por segundo para cada animal.
Con esos datos, la IA puede detectar enfermedades, lesiones, periodos de fertilidad o partos próximos antes de que una persona pueda identificarlos recorriendo el campo.
La empresa incluso tiene un nombre para esta IA:
Cowgorithm.
Y aquí aparece la verdadera ventaja competitiva.
Ha sido entrenada con más de 7.000 millones de horas de comportamiento real de vacas.
Por eso el negocio nunca fueron los collares.
El negocio son los datos.
Saben exactamente cómo se comporta una vaca sana, una enferma o una que está a punto de parir.
Y eso les permite detectar anomalías casi al instante.
Hoy la tecnología ya se utiliza en más de un millón de animales repartidos entre Nueva Zelanda, Australia y Estados Unidos.
Incluso se ha empleado para gestionar el pastoreo en zonas con riesgo de incendios y reducir la acumulación de vegetación seca.
Y todo cuesta entre 5 y 8 dólares al mes por vaca.
Lo que antes requería kilómetros de alambradas, puertas y horas recorriendo terrenos enormes...
Ahora puede gestionarlo una sola persona desde el móvil.
La pregunta es:
¿Estamos viendo el futuro de la ganadería?
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