Imagina que eres un chaval del Castilla al que Arbeloa ha llamado para entrenar con el primer equipo y el día del entreno ves a Valverde KO de un puñetazo de Tchochomeni, a Arnold llorando en una esquina, a Mbappé descojonándose, a Mendy saliendo en ataúd de la enfermería y a Rüdiger detrás de Carreras para inflarlo a hostias.