—Una hermosa y encantadora caballero.
Una gran sonrisa que mostrara, sacando un poco de pecho, como come, madre mia, eso seria para dos personas tranquilamente... Al menos con su apetito...
—¿Y tu? ¿Como te llamas? Grandullona.
"Ejo dejde luego".
-No tenía muchos modales, pero poco parecía importarle. Lo más esencial era calmar el hambre y acentuar aun más su vagancia; la comida le solía dar sueño. Tragó y, por un momento, dejó de hablar con la boca llena-.
A todo esto, ¿quién eres?