Su condena será tan solo de homicidio por imprudencia grave.
Borracho, ha acabado con la vida de una mujer de 51 años al chocar frontalmente contra su coche en Galicia. El esposo, preocupado porque ella no volvía a casa, salió a buscarla. Cuando llegó al lugar y conoció la muerte de su esposa, literalmente se le partió el corazón. Murió en el acto de un paro cardíaco. Dejan un hijo de 20 años.
El conductor acaba de ser puesto en libertad y hay muchísimas probabilidades de que nunca entre en prisión, pese a ser condenado. Porque no se le juzgará por homicidio doloso, con arreglo a las Leyes españolas.
Mientras los políticos legislen pensando en el criminal y no en las víctimas inocentes, matar en España seguirá saliendo muy barato.