Llevo mucho tiempo estudiando los causantes sociales de la baja autoestima, y este post me viene perfecto para explicar los resultados, que son bastante sorprendentes. Hay mucha gente que piensa que las redes sociales son las principales causantes de la falta de amor propio de nuestros hijos, pero lo cierto es que los datos no dicen eso. Algo que mucha gente no sabe es que en el informe PISA no se analizan solo las notas de los jóvenes, sino que se pregunta por muchas otras cosas, como por ejemplo, sobre si se sienten bien con cuerpo o se gustan. Pues bien, el factor que mejor explica si un niño o una niña se acepta tal y como es, es si han recibido apoyo emocional de sus padres o si están satisfechos con su relación con ellos. El uso del móvil no tiene casi relación en esta base de datos. En el comentario a este post pongo los factores que afectan más y menos al amor propio, sacado directamente del libro en el que publiqué estos resultados.
Otras bases de datos muy distintas, con variables diferentes, muestran exactamente lo mismo. La encuesta Health Behaviour in School age Children muestra que una chica que dice que es muy difícil hablar con su madre de las cosas que le molestan, tiene un 25% más posibilidades de decir que está gorda (y en la muestra consideré solo a chicas con una masa corporal saludable).
Pues bien, la diferencia entre Ignatius y Vito Quiles refleja perfectamente esta diferencia entre haber tenido una relación sana con tus padres o no. Es evidente que a Ignatius le importa una mierda que le digan lo que sea de su cuerpo, sino no subiría este tipo de fotos. La razón es que se siente querido y aceptado, sin mas. El amor que recibió nunca dependió de estar más o menos gordo. En el otro extremo tenemos a Vito Quiles, un chaval de 25 años que se tiene que poner botox en la cara para sentir que merece la pena, y que reniega de la nacionalidad de su padre porque eso significaría que tiene raíces inmigrantes.
Por muy guapo o listo que uno sea, si fue criado en el clasismo y la comparación, pasará la vida pensando que no es suficiente. Si uno fue querido tal y como es, gordo o flaco, rico o pobre, tendrá para siempre una autoestima fuerte que nunca se verá afectada por las vidas perfectas que la gente publica en redes.
En definitiva, si queremos hijos felices consigo mismos, eduquemos más Ignatius y menos Vitos Quiles.
Mira... Para que luego digan que las redes sociales fomentan la polarización... Unos cuantos tuits y ya he conseguido que el facherío esté a favor del aborto…