¿Es sostenible lo que estamos viendo de Jacob Misiorowski?
La pregunta es muy válida.
Estamos hablando de un abridor que regularmente supera las 100 MPH, que ha tocado las 103 y 104 MPH y que está haciendo cosas que ningún otro abridor había hecho desde el inicio de la era Statcast.
Pero los estudios más recientes realizados por MLB apuntan precisamente en la dirección opuesta. La propia investigación de la liga concluyó que la obsesión por la velocidad, el diseño de pitcheos y los lanzamientos a máximo esfuerzo son factores centrales en el aumento de lesiones de brazo que hemos visto en el béisbol moderno. Esto es un hecho.
¿Significa eso que Misiorowski está condenado a lesionarse? Obviamente no lo podemos saber. Aunque si lo podríamos suponer.
Lo que sí podemos asegurar, es que estamos entrando en territorio desconocido.
Quizás estemos presenciando una nueva generación de lanzadores capaces de sostener velocidades que hace apenas una década parecían imposibles para un abridor. La tecnología, la preparación física, la biomecánica y la recuperación han cambiado radicalmente, creando a estos lanzadores que desafían la naturaleza del del cuerpo humano.
Sin embargo, la historia reciente también nos recuerda que muchos de los brazos más eléctricos de esta era han enfrentado interrupciones importantes en algún momento de sus carreras. Un reporte de MLB reconoce que el incremento de la velocidad ha venido acompañado de un aumento en el estrés biomecánico sobre el codo y el hombro.
Por eso, la pregunta no es si Jacob Misiorowski puede lanzar a 104 MPH.
Ya sabemos que puede hacerlo.
La verdadera pregunta es si podrá hacerlo durante los próximos años.
Porque si la respuesta es sí, entonces no estaremos viendo únicamente a un fenómeno. Estaremos viendo el comienzo de una nueva era para los lanzadores de Grandes Ligas. Evolución en su máxima expresión.
Con mucho gusto leeré todos sus comentarios y opiniones. Únanse a la conversación.
#Perfecto