Hoy se cumplen 22 años sin ver físicamente a la mujer que me trajo al mundo, pero jamás ha pasado un solo día sin sentir su amor acompañándonos desde el cielo.
En nombre de mis hermanos, recordamos hoy con profunda nostalgia, gratitud y eterno cariño a nuestra madre, Cristina Parra de Gutiérrez, quien el 28 de mayo de 2004 partió al encuentro celestial con el amor de su vida, nuestro padre Rosendo Gutiérrez Mirabal.
Madre querida: tu voz, tus consejos, tu ternura y tu ejemplo siguen viviendo en cada uno de nosotros. El tiempo ha pasado, pero tu recuerdo permanece intacto en nuestros corazones, como una luz que jamás se apaga.
Hoy elevamos una oración por tu alma noble y hermosa, agradeciendo a Dios el privilegio de haber sido tus hijos. Desde la distancia infinita entre el cielo y la tierra, seguimos sintiendo tu presencia en cada amanecer, en cada recuerdo y en cada lágrima silenciosa que brota cuando el alma extraña a quien amó profundamente.
Descansa en paz, madre adorada.Tu amor seguirá siendo eterno en nuestras vidas.