Nos dicen "respeta mi decisión", respondemos: te respeto a ti como ser humano, pero cuestiono radicalmente que, por miedo, ira o manipulación, prefieras a un mal ser humano, como el "aboganster". Hay decenas de testimonios sobre sus actuaciones: es un personaje inmaduro, narciso, megalómano, fantoche, arribista, machista, misógino, inexperto en lo público, con un programa improvisado de tres páginas, investigado por varios delitos e inflado con una multimillonaria publicidad. ¡Colombia merece respeto! Por cualquiera, menos por el "¡Firmes por la mafia!"