Resalto lo siguiente:
Iván Cepeda no aceptó participar en debates durante esta campaña electoral; su discurso como perdedor, después de la primera vuelta, fue decepcionante y preocupante; desconoció los resultados electorales del 31 de mayo, que luego fueron confirmados por las autoridades; promovió la idea de la asamblea constituyente, en aras de emprender una reforma constitucional y cambiar el sistema político de Colombia, y sólo “renunció” a la iniciativa después de la reacción masiva en su contra; promete una revolución ética, pero no ha dicho una palabra sobre ninguno de los muchísimos casos de corrupción del gobierno de
@petrogustavo, y acepta el apoyo de gente carente de ética, como Ernesto Samper; su primer encuentro con empresarios los dejó aterrados, y no ha rechazado, de manera inequívoca, la incendiada del país si pierden las elecciones.
En fin, hay razones de sobra para temer un triunfo suyo.