Si se anula el pensamiento crítico y se extingue la capacidad de asombro, pasaremos a ser una novela de ciencia ficción. Y no es una hipérbole.
No sé qué es peor. Si algunas de las iniciativas en trámite, como el registro de incivilidades, o que las personas no reflexionen y debatan, aceptando todo como si hubiesen tomado soma, la droga que tomaban algunos en ‘Un mundo feliz’, de Huxley, provocando bienestar, pero anulando la voluntad y las ideas.