Lo primero que tienes que entender si hoy estás fuera de pelota es aceptar la realidad y cambiar la mentalidad.
Ya pasó esa oportunidad. Ya no eres el mismo prospecto. Ya no vale vivir del yo era o yo pude haber sido. Ahora toca mirarse al espejo y cambiar absolutamente todo.
Porque si el béisbol algún día te vuelve a dar otra oportunidad, no puedes llegar con la misma mentalidad, los mismos hábitos y las mismas excusas que te sacaron del juego.