No he visto tanto puterío junto en mi vida como en “La Casita”.
Decenas de tías buenas compitiendo por llamar la atención de un hombre con estatus.
Empujándose, poniendo caritas y bailando de la forma más guarra posible en un intento desesperado por conseguir una mirada, un baile o cinco segundos de atención de Bad Bunny.
Sinceramente, me parece la representación perfecta de la decadencia cultural del siglo XXI.