guerra. Es la mayor humillación posible a EEUU: la factura del imperio. La que Washington nunca quiere pagar, pero esta vez lo hará. Los 24.000 millones de dólares congelados empezarán a fluir. Y con ellos, la constatación de que la piratería financiera tiene los días contados. El capital financiero, al servicio de la guerra, ha encontrado un adversario que sabe cobrar las deudas.
1. LA OPOSICIÓN ISRAELÍ: EL SÍNTOMA DE LA DERROTA
Las críticas de Lapid y Lieberman no son un mero ataque a Netanyahu: son el síntoma de una derrota profunda. Israel no ha logrado ninguno de sus objetivos: no ha debilitado a Irán, no ha desarmado a Hezbolá, no ha detenido a los hutíes. Y ahora, ve cómo su principal aliado firma un acuerdo que lo deja fuera. Solo. Que esto les sirva a todos los pueblos oprimidos del mundo: las guerras no se ganan con bombas, sino con la voluntad de un pueblo unido. Que ésto no se olvide nunca. Que esta verdad se transmita de generación en generación a lo largo de la Historia que está por escribirse.
1. LA FASE 3: ISRAEL NO SERÁ UN ESTADO HABITABLE
Este acuerdo no es la paz. Es una tregua. Y si hay algo que la Historia ha demostrado una y otra vez es que Israel no respeta las treguas. Si el régimen sionista continúa su agresión en Líbano, si mantiene la ocupación, si ignora el memorándum... la Fase 3 será inevitable. Y no será una fase más, sino la fase final: la destrucción de Israel como Estado habitable. El Eje de la Resistencia irá a por el agua y la electricidad para obligar a un Estado que jamás debió existir, a protagonizar el mayor éxodo que hayamos visto. La paz se conquista, no se mendiga. Y si Israel no la acepta, la próxima factura será su fin. El cementerio de invasores que prometió el general Sabahi Fard sigue esperando. Y los necios, como siempre, se empeñan en llenarlo. Se avecinan fuegos artificiales en Tel Aviv.
Fuentes: Tasnim News, Agencia INRA, Hispantv.