Al hilo de la polémica por las impresionantes joyas de Zapatero, hay que recordar que el presidente Carrero Blanco vivía en un piso de alquiler y devolvía a fin de mes las dietas no consumidas.
Cuenta mi padre en sus memorias que en una ocasión, despachando con el Almirante Carrero, tras comentarle que le sorprendía que siempre agotaba los bolígrafos bic hasta dejarlos sin tinta, éste le contestó: “No lo olvide nunca, Utrera: cada duro del Estado es sagrado”.