Los verdaderos maestros no son los que no han errado nunca, sino los que han cometido casi todos los errores... y han aprendido de ellos.
El problema no es errar, sino el miedo a equivocarnos que nos impide intentarlo y lo que hacemos con el error.
Elegimos culparnos, castigarnos y sufrir, en lugar de perdonarnos y apoyarnos en el error como el gran maestro de nuestro aprendizaje.