Estás mujeres participaron en videos pornográficos voluntariamente a cambio de dinero, sin condón y con eyaculación interna, a quien las grabó lo acusan de explotación sexual, pero ellas sabían, previo a participar, que el objetivo de grabar la relación coital era vender los vídeos y las fotos y generar ganancias mediante la exhibición de sus cuerpos desnudos durante la penetración sexual. Son en el hecho prostitutas.
Ahora, veamos al pornografo.
El primer error del pornografo fue no haberlas hecho firmar un contrato y una declaración de renuncia a su privacidad debido al pago. Esto a pesar de tener grabado en video el consentimiento.
El segundo error fue no haberle pagado a muchas de ellas, pues lo pueden acusar de estafa y fraude por haberlas engañado que les iba a pagar.
El tercer error y más garrafal fue no verificar diligentemente la edad de las más jóvenes, algunas (no sé cuántas) todavía eran menores de edad a la hora de grabar, pero dijeron ser mayores de edad (está en video), pero eso no lo exime de responsabilidad y por esa falta si se va a quedar precioso varios años.
El cuarto error fue garantizar que el material pornográfico solo se iba a distribuir en Europa y otros países del mundo y grupos cerrados de WhatsApp, lo cuál sabemos que es imposible.
Así que si, se lo llevó la chingada, pero por los errores de él, no por andar contratando prostitutas.